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Carabineros de la Subcomisaría Balmaceda (F) lamenta triste partida del can detector de drogas Gulliver


“Fue un carabinero más y un amigo. Era un profesional en lo que hacía y en su especialidad”

-       De carácter amigable, fue la cara visible junto a su guía para las personas que ingresaban a la región a través del Aeropuerto Balmaceda o el paso internacional Huemules.

-       El ejemplar había sido entregado para detectar siete tipos de drogas, participando en diversos procedimientos exitosos, cooperando en servicios de ronda y al OS-7 con la finalidad de brindar seguridad y detectar el ingreso de sustancias prohibidas al territorio.

 

   Luego de tres años de servicio, donde colaboró en la revisión de cientos de equipajes tanto en el Aeropuerto Balmaceda, como en control y revisión de vehículos en el paso fronterizo Huemules -previendo el ingreso de drogas a la región de Aysén- el can detector de drogas de cargo de la Subcomisaría Balmaceda (F) Gulliver del Emblema Verde, falleció esta jornada en Santiago hasta donde fue trasladado de urgencia a bordo de una aeronave institucional.

   Para los carabineros de esta Subcomisaría fronteriza, se trataba no sólo de un can, sino de un carabinero más que trabajaba a diario por la seguridad y por contribuir a detectar e impedir la internación de sustancias prohibidas al territorio. El ejemplar -raza Labrador- había sido entrenado para detectar siete tipos de drogas, entre estas: cannabis sativa, clorhidrato de cocaína y drogas de síntesis, entre otras variedades.

          

Capacidades inigualables

   “Gulliver del Emblema Verde fue parte de nuestra Subcomisaría por más de tres años, en la que tuvo muchos procedimientos bastante exitosos con detección de drogas, principalmente marihuana (…) Era también la primera cara visible acompañado siempre de su guía en el Aeropuerto o en el paso fronterizo Huemules, con el que le dábamos la bienvenida a la gente a nuestra región, quien luego de dar una pelea con una enfermedad que tenía, lamentablemente hoy fue su deceso”, señaló con tristeza el Jefe de la Subcomisaría Balmaceda, Capitán Matías Maureira.

   El can tenía cinco años de edad, a los seis meses de vida fue entregado a su guía, iniciando un proceso de entrenamiento para la detección de diversos tipos de drogas en la Escuela de Adiestramiento Canino, tras lo cual fue destinado a la localidad de Balmaceda en la región de Aysén.

   “Tuvo también muchos procedimientos con la Sección OS-7, Gulliver cooperó en muchas rondas (…) teníamos un compañero canino bastante multifacético y muy certero”, añadió.

   “Las capacidades olfativas de los perros son inigualables, entonces su trabajo en la detección de drogas la verdad es que es incomparable y aparte de su entrenamiento para combatir la delincuencia, también significaba una gran compañía para nosotros, fue un carabinero más y así también lo sentía la gente, porque Gulliver era un perrito muy amigable. Era muy satisfactorio cuando las personas ingresaban a la región veían a un carabinero brindando seguridad acompañado de nuestro Gulliver”, destacó el Capitán Maureira.

 

Traslado aéreo  

   Diariamente y previo a salir al servicio, el can junto a su guía realizaba un entrenamiento para poner en práctica las capacidades olfativas del ejemplar, siendo revisado su estado de salud y condición física, pudiendo detectar que presentaba un problema respiratorio, siendo trasladado de urgencia a una clínica veterinaria en Coyhaique.

   Mientras ello ocurría, una aeronave institucional con un equipo de médicos veterinarios arribó a la región, siendo trasladado al Grupo de Adiestramiento canino donde fue intervenido de manera exitosa, encontrándose en proceso de recuperación, sin embargo, en las últimas horas sufrió un paro cardiorrespiratorio.

   Tras este triste desenlace, Carabineros realizó una ceremonia en la Escuela de Adiestramiento Canino donde descansarán sus restos.

   Próximamente Carabineros de la Subcomisaría Balmaceda (F) realizará una ceremonia interna, tras la temprana partida de este ejemplar que fue parte de esta dotación. “Era un profesional en lo que hacía y en su especialidad”, manifestó el Capitán Maureira.

   A lo largo de su trayectoria, Gulliver del Emblema Verde, fue evaluado en reiteradas ocasiones por comisiones provenientes de la ciudad de Santiago, obteniendo resultados sobresalientes dada su asertividad en su área profesional.

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