Nodo Ciencia Austral identifica 37 equipamientos científicos para fortalecer la colaboración en la Macrozona Austral
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Fuente: Nodo Ciencia Austral
El catastro reúne información sobre infraestructura científica y tecnológica de Aysén, Magallanes y la Antártica en un visor georreferenciado, que permite conocer las capacidades instaladas y encontrar contactos para explorar su uso.
Conocer las capacidades científicas del territorio es un paso necesario para conectarlas con nuevas investigaciones y desafíos regionales. Con ese propósito, el Nodo Ciencia Austral desarrolló el Catastro de Equipamiento CTCI de la Macrozona Austral, que identifica 37 equipamientos científicos y tecnológicos y reúne información sobre su ubicación, características e instituciones responsables.
La iniciativa, desarrollada con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), busca aportar información para fortalecer la colaboración entre instituciones, orientar decisiones y promover el uso compartido de la infraestructura disponible en los territorios australes.
El levantamiento amplió de 20 a 37 los equipamientos registrados en la línea base, considerando equipos mayores y medianos con un valor igual o superior a $30 millones. Para ello, se revisaron registros históricos de financiamiento FONDEQUIP de ANID, antecedentes de centros de investigación y proyectos regionales, y se realizaron consultas directas a laboratorios y equipos académicos.
Entre las capacidades identificadas se encuentran cromatógrafos, sistemas de secuenciación genética, microscopios electrónicos, drones multiespectrales, equipamiento oceanográfico y lanchas científicas. Esta infraestructura permite desarrollar análisis y estudios en áreas relevantes para la macrozona, como biodiversidad, biotecnología, clima, atmósfera, océanos y monitoreo ambiental.
“Contar con información sobre nuestras capacidades instaladas es fundamental para fortalecer una ciencia conectada con su territorio”, plantea Álvaro Contreras, profesional del Nodo a cargo del levantamiento de la información.
El trabajo busca acercar estas capacidades a investigadores e investigadoras, estudiantes, instituciones públicas, empresas y otros actores que requieran realizar análisis o establecer colaboraciones. Reconocer qué se puede hacer dentro de la macrozona abre oportunidades para vincular necesidades con equipos e instituciones que ya cuentan con experiencia en el territorio.
Información para conectar capacidades
Los resultados del catastro están disponibles en un visor georreferenciado interactivo, integrado al Geoportal del Nodo Ciencia Austral. La herramienta permite consultar los equipamientos según ubicación, institución responsable, área de conocimiento y estado operacional, además de acceder a fichas técnicas y canales de contacto.
Su vinculación con la base de datos permite actualizar antecedentes, incorporar nuevos equipos y mantener vigente la información. De esta manera, el catastro ofrece una base de consulta para identificar capacidades científicas y explorar posibilidades de colaboración entre instituciones y territorios.
Avanzar hacia un mayor acceso a la infraestructura científica
El levantamiento también identificó brechas en la información disponible para solicitar el uso de los equipos. En la evaluación de acceso a información en la web, 27 de los 35 equipamientos analizados presentaron un nivel bajo, principalmente por la ausencia de fichas institucionales o canales directos de solicitud. Asimismo, no se encontraron tarifarios ni protocolos de muestras publicados para los equipos evaluados.
Estos resultados muestran la necesidad de complementar la identificación de infraestructura con mecanismos que faciliten su acceso y uso compartido.
“La información levantada por el Nodo Ciencia Austral representa un aporte concreto para fortalecer el ecosistema científico regional, porque permite conocer mejor las capacidades instaladas, optimizar recursos y facilitar su uso colaborativo. Esta iniciativa está además plenamente alineada con las necesidades y prioridades del Ministerio de Ciencia, que apuntan a ordenar, conectar y articular a los distintos actores del sistema CTCI en los territorios, generando mejores condiciones para la colaboración y para una toma de decisiones basada en información”, indicó el seremi de Ciencia de Aysén, Gabriel Pérez.
Entre las recomendaciones del estudio se encuentran implementar formularios digitales estandarizados para solicitar servicios, establecer acuerdos macrozonales de uso compartido y generar líneas de financiamiento para la mantención y operación de los equipos. También se propone consolidar el visor como una herramienta de referencia sobre infraestructura científica dentro del Geoportal Ciencia Austral.
Con este trabajo, el Nodo Ciencia Austral aporta información para articular a las instituciones de la macrozona, reconocer sus capacidades y orientar futuras inversiones según las necesidades del territorio. El desafío es avanzar desde el conocimiento de la infraestructura existente hacia condiciones que permitan aprovecharla de manera colaborativa, fortaleciendo una ciencia construida desde y para los territorios australes.



